El MOQ real
El mínimo publicado es casi siempre negociable, sobre todo en un primer pedido de prueba. Lo que no se negocia es el mínimo del proveedor de la materia prima: si el tejido viene en rollos de 500 metros, ahí hay un suelo real.
La especificación de material
Con referencia, gramaje, aleación o densidad. «Buena calidad» y «grado A» no significan nada en un contrato y no se pueden reclamar. Esto es lo primero que se sustituye cuando el precio se aprieta demasiado.
La muestra de referencia
Física, en tus manos, aprobada por ti y sellada. Deja de ser una muestra y pasa a ser el patrón contra el que se inspecciona el lote. Sin ella, «no es lo que pedí» es una opinión.
El criterio de calidad
El nivel AQL acordado: cero defectos críticos y umbrales pactados para mayores y menores. Sin criterio escrito, cualquier discusión sobre un lote es una negociación desde cero con la mercancía ya fabricada.
La forma de pago
30 % al firmar y 70 % contra inspección conforme es el estándar sano. El 100 % por adelantado elimina tu única palanca. Y siempre a la cuenta de la empresa que firma, nunca a una personal.
El plazo y su penalización
Días de producción desde la aprobación de muestra, no desde una fecha vaga. Y qué pasa si se incumple. Sin penalización, retrasarse no le cuesta nada, y el que paga la demora eres tú.
El embalaje y el marcado
Cómo viene empaquetado, cuántas unidades por caja, qué pone en la caja y qué etiqueta lleva el producto. Un embalaje mal dimensionado desperdicia metros cúbicos de contenedor, y eso se paga en flete.
La propiedad del molde y del diseño
Si pagas un molde o desarrollas un producto propio, deja escrito de quién es y qué pasa si cambias de proveedor. Es la conversación incómoda que hay que tener al principio, no cuando ya quieres irte.